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Captura y secuestro de CO2
captura y secuestro de CO2_

La captura y secuestro de CO2 representa actualmente una de las soluciones más prometedoras para reducir las emisiones del principal gas de efecto invernadero: el CO2. Si bien esta alternativa no es la solución definitiva para la reducción de emisiones sí que existe un amplio abanico de tecnologías, algunas ya disponibles para su utilización a escala industrial y otras en desarrollo, que pueden utilizarse con esta finalidad y dar tiempo al desarrollo de tecnologías mucho más complejas.
 
La captura y secuestro del carbono consiste en la captura de CO2 de una fuente emisora y su compresión, transporte e inyección en estructuras geológicas subterráneas con el fin de lograr un confinamiento efectivo a largo plazo.

- Fuentes cuyas emisiones de CO2 pueden capturarse

Estas tecnologías son aplicables a cualquier fuente que emita gran cantidad de CO2, como por ejemplo:

  • Centrales de generación de electricidad
  • Instalaciones industriales de producción de hierro, cemento, productos químicos y pasta de celulosa, o
  • Instalaciones de producción de combustibles, como refinerías, instalaciones de procesado de gas natural y de producción de combustibles de síntesis     

Según el informe especial sobre Captura y Almacenamiento de CO2 publicado por el IPCC en octubre de 2005, el coste de la captura en diferentes procesos industriales (refinerías, cementeras, acerías)  se encuentra en un rango de unos 25 a 115 US$ / t CO2 neta capturada. El coste unitario de la captura es generalmente más bajo para procesos donde la corriente de CO2 producida es más pura, por ejemplo, en plantas de hidrógeno donde el coste varía entre 2 y 56 US$ / t CO2 neta capturada.

- Potencial de almacenamiento y formaciones geológicas aptas

El potencial de almacenamiento existente es grande y está ampliamente distribuido por todo el planeta. La Agencia Internacional de la Energía (IEA), tras una caracterización masiva de sistemas de petróleo y gas,  ha estimado que, solamente en yacimientos agotados, podrían almacenarse 920.000 Mt CO2, es decir, alrededor del 45% de las emisiones de CO2 en todo el mundo hasta 2050. Sin embargo éstas no son las únicas formaciones geológicas capaces de almacenar CO2. El conjunto de formaciones geológicas aptas comprende:

  • Yacimientos de petróleo y gas, en producción o abandonados
  • Acuíferos profundos, entendiéndose como tales las capas de roca sedimentaria saturada de agua salada, no apta para el consumo humano, a gran profundidad
  • Lechos carboníferos que no estén sometidos a aprovechamiento minero     

- La experiencia de la industria petrolera en captura y secuestro de CO2

En la industria petrolera la captura y el secuestro del CO2 es un proceso de uso relativamente común desde hace 30 años. En muchos campos de producción de crudo y gas se obtienen corrientes de CO2 que, estando presente en el yacimiento junto a los hidrocarburos, es separado de éstos durante el proceso de producción con el fin de obtener productos aptos para su venta. En determinados casos estas corrientes de CO2 son inyectadas de nuevo en el yacimiento para incrementar la presión de éste y de este modo recuperar una cantidad adicional de hidrocarburo que de otro modo quedaría en el yacimiento sin poder ser extraído. A este proceso se le denomina recuperación terciaria del hidrocarburo, o en su terminología anglosajona, Enhanced Oil Recovery (EOR). Actualmente se busca la aplicación de esta tecnología en la lucha contra el cambio climático, capturando el CO2 que se produce en grandes focos emisores, almacenándolo en cualquiera de las formaciones geológicas aptas en condiciones seguras y duraderas.

- La permanencia del CO2 bajo tierra

¿Durante cuánto tiempo permanece el CO2 bajo tierra? Según el Informe Especial del Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) sobre Captura y Almacenamiento de CO2, éste permanece almacenado durante un plazo comprendido entre 10.000 y 10.000.000 de años cuando se inyecta en una formación geológica. La industria reconoce la existencia de cierto temor por parte de la sociedad, pues se perciben riesgos asociados al almacenamiento subterráneo del CO2. Estos riesgos son de dos tipos:

  • El riesgo de una liberación repentina y masiva de CO2
  • El riesgo de una liberación leve y gradual     

El riesgo que más preocupa a la sociedad es este último, pues la probabilidad del primero es muy remota. En proyectos de almacenamiento bien diseñados y operados, la magnitud real de estas fugas graduales es de un orden similar al que presentan habitualmente los depósitos naturales de CO2.

En cualquier caso, se continúa investigando y trabajando activamente para reforzar la seguridad y el control de todo el proceso, minimizando el riesgo de fugas. Mediante estas labores de investigación se está consiguiendo, además, mejorar la tecnología para hacer el proceso más competitivo económicamente incluso en operaciones sin recuperación terciaria de hidrocarburo. A día de hoy existen ya algunas oportunidades inmediatas para el secuestro de corrientes de CO2 de elevada pureza que, siendo resultado de determinados procesos industriales, se están venteando a la atmósfera.

De cara a los años venideros se espera que el coste de la captura y secuestro de CO2 se pueda reducir hasta en un 50%, lo que podría convertir a este proceso en una alternativa utilizable comercialmente a gran escala.

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Última actualización: 14 may 2008


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