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Incendios: educar para la prevención
Casco de bombero

Conocer lo que hacen tus hijos es una tarea muy complicada, sobre todo, si son traviesos y curiosos. Descubrir cosas nuevas en el hogar es no sólo un juego, sino un reto personal para ellos.


No obstante, son muchos los casos de pequeños que provocan, por desconocimiento mientras juegan, un incendio en casa, a veces con consecuencias graves. Educarles en la prevención es un buen método para combatir los accidentes domésticos. A los niños nunca hay que enseñarles con prohibiciones. Éstas estimulan más su curiosidad y pueden ser contraproducentes a corto y medio plazo. Todo lo que le enseñes para su seguridad tienes que explicárselo sin rodeos pero tampoco con tremendismo. No puedes crear en tus hijos la sensación de que están en peligro. Haz de exponerle las causas y lo motivos por las que estás enseñándole estas normas, dándole la importancia que realmente tiene.

Fumadores en casa
Si eres fumador, un utensilio que siempre está al alcance de tus hijos son el mechero o las cerillas. Aunque le consideres muy pequeño para que aprenda su funcionamiento, la curiosidad ante un objeto nuevo que suelen usar sus papás estimula sus ansias de conocimiento y no parará hasta conocer cómo se emplea. Por desgracia, son muchos los accidentes que cada año se produce por los juegos con encendedores.

Cuando veas que tu hijo se interesa por los mecheros, utiliza un truco muy sencillo para que no vuelva a tocarlo. Enciénde tú el mechero, mientras le explicas que no debe usarlo porque quema mucho. Acérca la llama a su manita -sin quemarle- para que pueda sentir el calor que desprende. Explícale lo que es un fuego o un incendio y cómo ese pequeño artilugio puede provocar uno. Si le haces ver que un mechero es una cosa normal, perderá el interés para tu hijo y concentrará su atención en otros utensilios del hogar.

Esta misma estrategia la puedes utilizar en el caso de otros fuegos del hogar, como la chimenea, los fogones o la placa vitrocerámica.

En caso de incendio
Si se produce un pequeño fuego en el hogar, debes enseñarle cómo ha de actuar para que se ponga rápidamente a salvo. Bajo ningún concepto debe intentar apagar el fuego, a menos que tu hijo sea mayor y el fuego muy pequeño. En caso contrario, debe cerrar la puerta de la habitación donde esté el fuego y marcharse fuera del hogar.

Indícale a qué vecinos puede acudir en caso de que tenga que pedir ayuda. Enséñales que, en caso de peligro, siempre tiene que obedecer lo que dicen las personas mayores de su entorno -familia, amigos, vecinos-. Si no estuvieran los vecinos y no tiene a quien acudir, haz que memorice algún número de emergencia. El más recomendable -si funciona en tu comunidad autónoma- es el 112, un servicio atendido por profesionales, que pondrá en marcha un dispositivo para la emergencia que surja. En caso de que en tu localidad no funcione el 112, haz que memorice el número de la policía local o nacional (091 o 092).

También tiene que conocer a los bomberos. Muéstrales el uniforme que usan y explícales cuál es la función que realizan. En caso de que tenga que ser rescatado por los bomberos, confiará en ellos y no intentará huir.

Si en la habitación en la que se encuentra hay mucho humo, indícale que, si es posible, moje un pequeño trapo en agua, se lo ponga en la cara e intente salir de la casa gateando. En el suelo siempre se puede respirar mejor, ya que el humo se concentra siempre en el techo de las habitaciones.

Ante todo, hazle saber que tiene que mantener la calma y no ponerse nervioso, para recordar a quién y cómo ha de pedir ayuda y de qué forma ha de abandonar la casa.


2 de noviembre de 2004


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