El porche es uno de los espacios más frecuentados en verano. Una distribución acertada y una decoración personal, que admite estilos muy variados, pueden convertirlo en el lugar más acogedor de la vivienda.
Si estás pensando en decorar el porche para la temporada estival, te aconsejamos que visites los anticuarios, derribos, rastros, mercadillos y artesanos de la zona en la que resides para encontrar el mobiliario y los complementos y adornos adecuados. Prácticamente todas las regiones españolas cuentan con almacenes que tienen material de derribo recuperado de casas rehabilitadas, que bien empleados, pueden darte originales ideas para decorar tu porche. Desde restos de piedra, aperos de labranza o portones que puedes convertir en mesas, hasta bancos y asientos antiguos, pasando por todo tipo de pavimentos, adornos y complementos.
Debes acercarte también a los anticuarios y almonedistas, repletos de muebles y objetos perfectos para el porche. En ellos encontrarás mesas circulares de cerámica, muebles populares y rústicos, y piezas diversas para completar el estilo escogido. Por último, debes visitar los talleres de los artesanos, con sus trabajos únicos en telas tejidas y teñidas a mano, azulejería, mobiliario de forja, carpintería y ebanistería, mosaicos, cerámica, mármol, vidrio…
Infórmate acerca de los rastros, mercadillos, ferias, desembalajes, restauradores, anticuarios y derribos, echa un vistazo a la mercancía, y seguro que tras la visita a los mismos, la idea que tenías sobre la decoración del porche habrá cambiado radicalmente. La clave está en escoger piezas auténticas y objetos con alma, y mezclarlos con acierto sin olvidar tus necesidades y el gusto personal.
Manos a la obra
Antes de pensar en la decoración del porche, debes valorar el espacio del que dispones y plantear su correcta distribución. Si es amplio, lo mejor es que apuestes por delimitar dos ambientes (comedor y zona de estar); si es pequeño tendrás que conformarte con un comedor ajustado y algún asiento extra para disfrutar del paisaje, de la lectura o de tus pensamientos y recuerdos. La mecedora puede ser una buena propuesta en este caso.
Con metros suficientes para dos áreas diferenciadas, los bancos de obra, cubiertos con colchonetas, almohadones y cojines, son una elección perfecta para la zona de estar.
Con respecto al mobiliario, va bien la madera, el hierro, las fibras naturales y artificiales, el mimbre, el aluminio fundido o la resina. En cuanto al pavimento, se recomienda que esté en armonía con el de los caminos del jardín. El barro cocido, la piedra, el cemento pulido, el pavimento cerámico o la madera son opciones acertadas.
La iluminación es otro aspecto importante, en el que te ayudará la variada oferta que existe actualmente en esta parcela. Escoge la que más te guste: Farolillos colgantes, apliques de pared rústicos, lámparas de mesa con pantallas de bambú o fibras naturales; lámparas exóticas (marroquíes, africanas, asiáticas…), balizas, antorchas o velas.
Apuesta por el detalle
Sin duda, la personalidad del porche viene de la mano de los adornos y complementos. Sobre los bancos de obra no puede faltar una tela con colores vivos e intensos, de la misma forma que en puntos estratégicos del porche deberás colocar macetones o tiestos así como cestos con flores, revistas, troncos o frutas. Sobre la mesa del comedor, irá muy bien la cerámica. Fruteros y platos que transmitan un cuidado trabajo artesanal ofrecerán pistas claras acerca de la que está por venir en los desayunos, comidas y cenas, citas que se acompañarán con vajillas de porcelana en la gama cromática del blanco, con piezas tradicionales de loza esmaltada, o con menaje divertido en tonalidades ácidas que darán el toque de color al porche.
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