Antes de comprar un aparato de aire acondicionado conviene que el instalador visite tu hogar y valore cuál es el más adecuado, en virtud de la distribución, las dimensiones, la orientación y el aislamiento de tu vivienda.
Con todos estos datos, el especialista podrá facilitarte las opciones que más se ajustan a tus necesidades así como la cantidad de frigorías precisas para lograr la climatización idónea. Un error muy común por parte del consumidor es creer que a mayor número de frigorías mayor confort ambiental. Esto es totalmente equivocado, pues el equipo te costará más para conseguir lo mismo, y derrocharás energía. Un grado más de frío por debajo de la temperatura considerada ideal en el hogar en verano, supone un consumo energético del 8%. Según el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía, IDAE, la temperatura adecuada en el interior de una vivienda no debe superar los 12º de diferencia con el exterior para conseguir unas condiciones saludables y de consumo eficiente. Unos 25º en verano y entre 20º y 22º en invierno son los valores recomendados por este organismo.
Etiquetado y certificación de los equipos
La elección del aparato de aire acondicionado pasa también por la revisión de su etiquetado, de forma que puedas saber las diferencias entre unos y otros en virtud de los registros que incorporan. Todos deben incluir los siguientes datos: fabricante, tipo de aparato, potencia de refrigeración, consumo estimado anual, índice de eficiencia energética, y clase energética a la que pertenece (letra de la A a la G, siendo la mejor la A). Las unidades portátiles deben incorporar obligatoriamente la información sobre el ruido en decibelios. Las etiquetas ecológicas también se mostrarán si el aparato incluye alguna certificación medioambiental, así como otros sellos y logotipos de asociaciones o entidades que avalen otros valores del equipo. Indudablemente, los mejores aparatos de aire acondicionado son los de clase A o superior, A+ y A++.
Tipos de aparatos
Los más habituales son los denominados split. Cuentan con una unidad interior (evaporador y ventilador) y otra exterior (compresor) situada en la fachada, en un balcón o en una terraza. El elemento exterior debe colocarse en un área sombría que apenas reciba radiación solar. Si por las condiciones de su vivienda, este aparato debe ubicarse en una zona muy soleada, conviene que el instalador lo proteja con un tejadillo por encima. Las dos unidades van conectados por tubos. El sistema split tiene diversas variantes, como el portátil, que dispone de los mismos elementos que el anterior, pero está concebido para que el compresor o unidad exterior no se fije a la fachada, sino que se coloque en un balcón o terraza. Así, se puede trasladar a distintas estancias, siempre que éstas tengan acceso a un área exterior.
Otra modalidad es el multi split, que incorpora un equipo exterior y varios interiores. Entre las ventajas de los modelos split, la más importante es que al tener el compresor en el exterior, prácticamente no genera ruido en el hogar, incluso hay propuestas extremadamente silenciosas y con tecnología puntera en materia ecológica y en la minimización del nivel vibratorio del compresor.
Otros equipos de aire acondicionado son lo monobloques, que concentran el compresor, evaporador y ventilador en una única unidad interior. No precisan instalación. Disponen de un tubo que debe colocarse en una ventana o apertura al exterior. Son más ruidosos, consumen más energía que otras propuestas y su potencia para enfriar es menor que la de los splits. Los hay transportables (los clásicos pingüinos), y en general, estos aparatos sólo se aconsejan si la vivienda no permite la instalación de modelos fijos (por su antigüedad o por tratarse de un piso en alquiler), o si van a emplearse para temporadas cortas en segundas residencias.
Por último está la bomba de calor, una buena opción para las viviendas de zonas con climatología agradable, pues este equipo reúne aire acondicionado y calefacción en el mismo elemento, y por lo tanto, es perfecto en aquellos lugares que no soportan fríos extremos. Sin embargo, al tener ambas funciones en una única unidad, la potencia para enfriar o calentar es menor que con dos aparatos independientes.
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