Los ventiladores de techo se han convertido en objetos decorativos, y van muy bien en dormitorios, salones y cuartos de baño, pero lo más importante es que muevan el aire de forma apropiada y que sean silenciosos.
La clave de un buen ventilador de techo está en la perfecta combinación del volumen de aire que mueve y en la eficiencia energética, característica que viene determinada por la potencia del motor que incorpora el aparato. Un motor de baja potencia consume menos energía que otro con potencia superior, pero también el movimiento del aire puede ser ineficaz, de forma que no se logre el nivel de frescor deseado.
Antes de adquirir un ventilador de techo, toma las medidas de la habitación en la que vas a instalarlo y consulta al proveedor acerca del producto que mejor se adapta a tus necesidades. Las opciones en cuanto al tamaño del aparato suelen estar entre los 107 y los 132 centímetros (de punta a punta de la aleta), para ajustarse a estancias de tamaño pequeño, mediano o grande. También debes informar al profesional acerca del tipo de techo del que se colgará el ventilador, pues no todos admiten el peso de estos elementos, y en cualquier caso, le estarás dando pistas imprescindibles para su correcta instalación.
Silenciosos y sin balanceos
Dos aspectos fundamentales que debes valorar antes de comprar un ventilador de techo son el nivel de ruido y el balanceo. No te dejes engañar con productos de apariencia atractiva. Comprueba su robustez, los materiales de las palas, las uniones de éstas con el dispositivo central, y pruébalo antes de llevarlo a tu hogar. Si detectas un zumbido, será el ruido que te acompañará cuando lo pongas en marcha en tu casa. Es de vital importancia que tu ventilador sea silencioso, pues el ruido que producen algunos modelos, constituye la queja más repetida y habitual del consumidor con respecto a estos aparatos, y al mismo tiempo, es uno de los detalles que te servirán para saber si estás ante una propuesta de calidad. Generalmente un ventilador de techo silencioso suele ser una opción bien concebida y desarrollada con rigor. Es un dato evidente de que el fabricante no ha ahorrado costes en cuanto a materiales y sistemas idóneos para garantizar la ausencia de ruido y de balanceo. El precio también será un valor a tener en cuenta. El rango de tarifas de los ventiladores de techo va de los 100 a los 1.000 euros, aproximadamente. Difícilmente un aparato muy barato podrá satisfacer las necesidades de calidad requeridas.
Objetos decorativos
Cuando hayas comprobado que el ventilador cumple con los requisitos exigidos, podrás fijarte en otras cuestiones, como la estética, los colores y los acabados, para escoger el modelo que mejor se adapte a la decoración de la estancia en la que vas a colocarlo. Coloniales, al más puro estilo Hemingway; rústicos, con aspas de madera de diferentes procedencias y texturas; modernos, con aspas de aluminio o policarbonato en colores diversos componen una interesante gama de opciones. Algunos de los mejores en la actualidad son los diseñados por creadores de prestigio, como el italiano Ferdi Giardini que desarrolló el modelo Blow hace más de diez años; el norteamericano Ron Rezec, fundador de Modern Fan Co., especialista en ventiladores de techo modernos, o el equipo de la norteamericana Hunter, una de las grandes empresas del sector, con infinidad de propuestas y diseños de excelente calidad.
Hay versiones con luz y sin luz, y con distintos tipos de mecanismos de activación. Están los que funcionan tirando de las cadenas que cuelgan del aparato, y los más prácticos, que se ponen en marcha a través de un mando a control remoto con el que también puedes regular las distintas velocidades, y el encendido o apagado de la luminaria.
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