Bancos, cajas y entidades de crédito ofrecen un abanico de hipotecas cada vez mayor. Los tipos de préstamo que los ciudadanos pueden pedir hoy en día para comprar una vivienda se adaptan de manera personal a bolsillos, disponibilidades y circunstancias.
Una hipoteca es un crédito para financiar la compra de una vivienda en el que el propio inmueble sirve de garantía. También puede utilizarse este producto para realizar obras de reforma, ampliación, etc.
Una para cada necesidad
"Diseñamos hipotecas a medida de nuestros clientes para que puedan moverse confortablemente. Elige tu modelo". "Amplia gama de modalidades de hipoteca para que puedas elegir la que más te convenga: tenemos la hipoteca a tu medida"... La publicidad en folletos y carteles no puede ser más explícita.
Se comercializan hipotecas flexibles, abiertas, cómodas… Son tantas que aparentemente no es fácil elegir la que mejor se adapte a cada necesidad. Las hay crecientes, que ofertan cuotas mínimas al principio, para así poder afrontar mejor los gastos iniciales que suelen presentarse al comprar un piso. Algunas de las contratadas a interés variable tienen la posibilidad, si éste sube, de aumentar el plazo de amortización en lugar de aumentarte la cuota mensual. De esta forma, pase lo que pase, todos los meses se pagará lo mismo.
Otra alternativa consiste en decantarse por un crédito hipotecario a interés fijo durante los primeros años y luego cambiarlo a variable. La amortización de parte del capital puede dejarse para el final para disfrutar de cuotas más bajas. En ocasiones puede convenir incrementar el importe de tu cuota mensual e incluso asegurarse la amortización si penalizaciones. En definitiva, las hipotecas de hoy, siempre que el solicitante acredite solvencia y asuma los gastos de cada uno de los "extras", se diseñan como él quiera.
Los trámites se resuelven de forma rápida y sencilla, según los casos sin aportar avales. El capital prestado puede alcanzar, e incluso superar, hasta el cien por cien del valor de tasación del inmueble. Las propias entidades se encargan de asesorar personalmente a sus clientes de los detalles de la operación.
La flexibilidad de las hipotecas se refleja en su capacidad de adaptación a las distintas situaciones. Los cambios económicos se abordan ahora con mayor tranquilidad que con las hipotecas tradicionales. Las condiciones resultan ventajosas para quien contrata. Hoy todo está legislado y limitado, pero hay que leer la letra pequeña y no perder de vista los gastos totales. Algunas hipotecas prescinden de comisiones iniciales, aunque más tarde todo se acaba pagando. No obstante, los plazos se han hecho más cómodos, más amplios, se puede volver a utilizar parte del capital amortizado si se necesita dinero, se prevén carencias, es decir, periodos de espera limitados en tiempo o capital pero con posibilidad de aplazar el pago de las cuotas, etc.
Interés
En los préstamos hipotecarios se puede elegir entre un tipo variable (siempre acorde a la evolución del mercado y normalmente tomando con referencia el euribor), fijo (el mismo tipo de interés para toda la vida de la operación), mixto (fijo durante los primeros años y luego variable), combinado (con un porcentaje de interés fijo y otro variable) o flexible (que cada cierto tiempo permite decidir si se prefiere fijo o variable).
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